sábado, 17 de julio de 2010

Profesión monástica solemne del Hno. Luis Fernando Cardona

El pasado sábado 24 de julio, memoria de san Sarbelio Makhluf, nuestro hermano Luis Fernando Cardona López hizo su profesión monástica solemne, paso que significa el compromiso definitivo de Luis Fernando en su camino monástico y la decisión de permanecer hasta la muerte en el monasterio, en medio de nuestra comunidad.

La eucaristía durante la cual el hermano Luis Fernando emitió los votos tuvo lugar a las 11 de la mañana, con la asistencia de familiares y amigos, tanto del profeso como del Monasterio. Es de resaltar también la presencia de monseñor Édgar de Jesús García, obispo de Palmira. En la fotografía de la parte superior aparece Luis Fernando, acompañado de su señora madre y del padre Lorenzo Ferrer, momentos antes de iniciar la celebración.





En el rito de la profesión propiamente dicho, una vez terminada la homilía, el Padre Abad interroga al hermano sobre su intención de consagrarse como monje benedictino y de vivir, por el resto de su vida, en la comunidad de Santa María de la Epifanía, con la ayuda de Dios y de los hermanos.









Luego, mediante las letanías, se pide la intercesión de María y de los santos, para que acompañen e intercedan por el hermano en su ánimo de consagrarse para siempre a Dios.









Enseguida, el hermano hace la lectura de la cédula de profesión (foto izquierda), en la que consta su compromiso voluntario y que luego firma con su propia mano, enseñándola después a todos los miembros de la Comunidad de monjes. Acto seguido, entona por tres veces el verso tomado del salmo 118: "Recíbeme, Señor, según tu promesa, y viviré. Que no quede confundido en mi esperanza" (foto derecha), acompañado por la asamblea. Es este uno de los momentos más emotivos del rito de consagración.



Terminado el canto del verso, mientras el hermano está postrado en tierra, el Abad hace la oración de consagración, que constituye la parte más importante del rito, pues en ella se hace una evocación de los grandes profetas y de su papel en la Historia de la Salvación, hasta llegar a María, la madre del Señor; luego se pide a Dios la efusión del Espíritu Santo sobre el profesando para que lo consagre como monje. En este momento, todos los monjes de votos solemnes imponen también las manos sobre el hermano.









Ya finalizada la consagración, el Abad firma también la cédula de profesión del hermano como señal de que su ofrenda ha sido aceptada, y procede a imponerle la cogulla negra, que es el distintivo de los monjes que ya han sido consagrados de por vida mediante los votos solemnes.









Como signo del ministerio de la oración que se le encomienda como monje, el hermano recibe del Padre Abad el Salterio o Libro de los Salmos













Finalmente, en señal de acogida, los monjes de la Comunidad y los monjes de los monasterios hermanos que están presentes en la celebración abrazamos al neoprofeso, mientras se entona el salmo 132 "Ved, qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos".




Rogamos a todos los amigos y con
ocidos orar por nuestro hermano Luis Fernando, para que el Señor le dé las fuerzas para permanecer fiel a su consagración monástica.

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